Un hongo puede arruinar en pocos días una cosecha que ha llevado meses, y los peores daños suelen llegar en la recta final de la floración, cuando los cogollos son densos y la humedad sube. En cannabis, los que más daño hacen son la botrytis y el oídio en la parte aérea, y el fusarium en la raíz. El mildiu es menos frecuente, pero conviene conocerlo porque se confunde con el oídio y se trata de otra manera.
Por qué aparecen hongos en las plantas de marihuana
Las esporas de hongos están en el aire, en el suelo, en los restos de cultivos anteriores y en las herramientas. Su presencia no basta para causar una infección. Hacen falta tres elementos a la vez: el patógeno, una planta vulnerable y un ambiente que lo favorezca. Si falla uno, el hongo no prospera, y el ambiente es la pieza que el cultivador controla mejor.
Los factores que más pesan son estos:
- Humedad alta y agua sobre el tejido. Cuando la temperatura nocturna baja hasta el punto de rocío, se forma una película de agua sobre hojas y cogollos. Es lo que necesitan muchas esporas para germinar.
- Aire estancado. Una masa de hojas sin movimiento de aire crea un microclima húmedo dentro de la planta, aunque el ambiente general parezca correcto.
- Heridas. Podas mal cerradas, tallos partidos y daños de orugas o ácaros. Una planta debilitada por la araña roja u otra plaga de ácaros tiene menos defensas y más puntos de entrada para un hongo.
- Exceso de nitrógeno. Produce un tejido blando y frondoso, más fácil de colonizar.
- Sustrato encharcado o reutilizado sin tratar. Es donde sobreviven los hongos de raíz de una temporada a la siguiente.
En interior, la forma más precisa de mantener el clima fuera de la zona de riesgo es trabajar con el VPD (déficit de presión de vapor), que combina temperatura y humedad en un solo valor y indica cuánto transpira realmente la planta. Ajustarlo a cada fase evita tanto el exceso de humedad como el ambiente estancado que favorecen a la mayoría de hongos.
Cómo saber si tu planta de marihuana tiene hongos
Una planta tiene hongos cuando aparece algo que no forma parte de su tejido: polvo blanco que se retira con el dedo, pelusa gris o violácea, o tejido que se ablanda y oscurece desde dentro. También lo delata una marchitez que no se corrige al regar. Esta tabla sirve como primera orientación para saber cuál es:
| Lo que ves | Dónde aparece | Causa probable |
|---|---|---|
| Una sola hojita amarilla que se marchita en mitad de un cogollo verde; interior marrón y blando; pelusa gris | Cogollos, sobre todo los más gruesos; a veces tallos | Botrytis |
| Polvo blanco harinoso que se retira al pasar el dedo | Cara superior de las hojas, primero las más viejas; después tallos y cogollos | Oídio |
| Manchas amarillas o pálidas limitadas por las venas, con pelusa grisácea o violácea justo debajo | Manchas en la cara superior; pelusa en la inferior | Mildiu (poco frecuente) |
| Marchitez que no mejora al regar; interior del tallo marrón o rojizo; base del tallo oscura y blanda | Raíces, base del tallo, planta entera | Fusarium |
| Manchas marrones con anillos concéntricos | Hojas y, a veces, cogollos | Alternaria |
Si el problema está en el tallo, las opciones se reducen a dos: una lesión parda a media altura que seca la rama por encima apunta a botrytis; una base oscura y blanda, o un interior marrón al cortar, apunta a fusarium.
Antes de tratar, descarta lo que se le parece. Las carencias producen amarilleos simétricos que siguen un patrón en toda la planta, sin polvo ni pelusa. Las quemaduras de luz aparecen solo en la parte más cercana a la lámpara. Los restos de pulverizaciones o de agua dura dejan manchas blancas que no crecen de un día para otro. Una lupa de 30 a 60 aumentos, la misma que se usa para revisar los tricomas, ayuda a distinguir un hongo de un simple depósito de polvo o de producto. Revisa siempre la cara inferior de las hojas y el interior de los cogollos más gruesos: los primeros síntomas rara vez están a la vista.
Botrytis o moho gris
La botrytis o botritis (Botrytis cinerea) es el hongo más destructivo para el cannabis en floración. Se desarrolla con temperaturas suaves, entre 15 y 22 °C aproximadamente, y humedad relativa sostenida por encima del 85 %, sobre todo si hay agua sobre los cogollos. Por eso el riesgo se dispara en las últimas semanas de floración en exterior, cuando llegan las lluvias, las nieblas y las noches frías, y en interior cuando la humedad sube durante el periodo de oscuridad.
Síntomas de botrytis
La botrytis empieza por dentro. La primera señal suele ser una hoja pequeña del cogollo que amarillea y se marchita mientras el resto parece sano. Al abrir el cogollo aparece tejido marrón, húmedo y blando, y en fases más avanzadas una pelusa gris que suelta polvo (son esporas) al tocarla. También puede atacar los tallos: una lesión parda que estrangula la rama y hace que todo lo que queda por encima se marchite de golpe.
No hay que confundirla con la senescencia natural. Al final de la floración, las hojitas amarillean por madurez de forma pareja, de fuera hacia dentro y en toda la planta, y el tejido de debajo sigue firme. La hoja afectada por botrytis es una sola, en mitad de un cogollo verde, se arranca sin resistencia y deja ver una base parda.
Los agujeros de las orugas son una puerta de entrada muy habitual: la herida y los excrementos mantienen humedad dentro del cogollo, justo donde el hongo la necesita.
Cómo eliminar la botrytis
- Corta el cogollo afectado con un margen de varios centímetros de tejido sano. Si puedes, cúbrelo con una bolsa antes de cortar para que las esporas no caigan sobre el resto de la planta.
- Desinfecta las tijeras con alcohol de 70 % entre cortes y lávate las manos antes de tocar otras plantas.
- Saca los restos del cultivo, no los compostes y revisa el resto de cogollos a diario.
- Baja la humedad y aumenta el movimiento de aire, sobre todo por la noche.
- Si estás al final de la floración y el pronóstico anuncia varios días de lluvia, valora cosechar unos días antes. Perder algo de maduración es mejor que perder la cosecha.
No pulverices los cogollos con ningún producto, casero o no: añades humedad justo donde no debe haberla y dejas residuos en lo que vas a consumir. La prevención se hace antes, con productos biológicos a base de Bacillus en crecimiento y primeras semanas de floración, con control de orugas (el Bacillus thuringiensis es el tratamiento biológico de referencia) y, sobre todo, con clima.
La botrytis no termina con la cosecha. Durante la manicura, abre o presiona los cogollos más gruesos y aparta cualquiera con el centro pardo antes de colgarlo junto al resto. Un cogollo que se cuelga con humedad interna puede pudrirse durante el secado aunque en la planta pareciera sano. Por eso el secadero debe mantenerse en torno a 18 a 21 °C y entre el 55 y el 62 % de humedad, con el aire moviéndose alrededor de las ramas y no directo sobre ellas, como explicamos en nuestra guía de secado y curado de la marihuana.
Oídio
El oídio del cannabis está causado principalmente por Golovinomyces ambrosiae (citado durante años como Golovinomyces cichoracearum), aunque también se ha descrito Podosphaera macularis, el oídio del lúpulo. En inglés se llama powdery mildew, y en parte de Latinoamérica se conoce como «mildiu polvoroso». No es lo mismo que el mildiu, que en inglés es downy mildew: confundirlos lleva a aplicar tratamientos que no sirven.
Se comporta de forma distinta a la botrytis: no necesita agua libre sobre la hoja para germinar, y de hecho el agua lo frena. Prospera con temperaturas de 20 a 27 °C, humedad moderada, poca luz, poco movimiento de aire y grandes diferencias entre el día y la noche. Sus esporas viajan con el aire, y en interior una de las vías de entrada más frecuentes son los esquejes de origen desconocido, que pueden estar infectados sin mostrar síntomas.
Síntomas de oídio
Empieza con pequeños círculos blancos de aspecto harinoso en la cara superior de las hojas, sobre todo en las más viejas y sombreadas. Las manchas crecen, se unen y acaban cubriendo la hoja entera. Si pasas el dedo, el polvo se retira y deja debajo un tejido amarillento, porque la zona colonizada ya no hace bien la fotosíntesis. Sin control, pasa a los tallos y a los cogollos, que quedan cubiertos por una capa blanquecina.
Cómo eliminar el oídio
En crecimiento, el margen de maniobra es amplio. Retira y embolsa las hojas más afectadas y aplica un tratamiento foliar, cubriendo bien ambas caras de la hoja y rotando principios activos para no favorecer resistencias:
- Azufre: preventivo y curativo frente al oídio. Por encima de 30 a 32 °C puede quemar la hoja, y no debe aplicarse hasta que pasen varias semanas desde un tratamiento con aceites, ni al revés.
- Bicarbonato potásico: actúa por contacto, alterando el pH y el equilibrio osmótico de la superficie de la hoja.
- Biológicos: preparados a base de Bacillus subtilis o Bacillus amyloliquefaciens, y el hongo hiperparásito Ampelomyces quisqualis, que ataca directamente al oídio.
En floración hay que distinguir dos momentos. En las primeras semanas, mientras los pistilos siguen siendo puntos sueltos y todavía no se agrupan en racimos, se pueden seguir aplicando biológicos sobre las hojas; el azufre, en cambio, se deja antes de empezar la floración, porque deja olor y sabor. En cuanto hay flor formada, no se pulveriza nada sobre ella: queda retirar hojas afectadas, bajar la humedad y mover el aire.
En interior, después de un brote, cambia o limpia los filtros de entrada de aire y limpia ventiladores y conductos antes del siguiente cultivo: las esporas quedan ahí y vuelven con el aire.
A nivel preventivo, el silicato de potasio refuerza las paredes celulares de la planta y dificulta que el oídio penetre en el tejido. No cura una infección establecida, pero en ensayos con cáñamo, aplicado en pulverización foliar, ha reducido de forma significativa su desarrollo.
Mildiu
El mildiu es mucho menos frecuente en cannabis que el oídio o la botrytis, y suele limitarse a cultivos de exterior en zonas húmedas. Está causado por Pseudoperonospora cannabina y técnicamente no es un hongo verdadero: es un oomiceto, un organismo emparentado con las algas pardas. La diferencia importa, porque algunos tratamientos contra hongos no le afectan.
Necesita justo lo contrario que el oídio: noches frescas, en torno a 15 a 20 °C, humedad por encima del 90 % y varias horas de hoja mojada. Las esporas se dispersan con el viento y con las salpicaduras de lluvia o riego, y entran en la hoja por los estomas.
Síntomas de mildiu
Por la cara superior aparecen manchas amarillo pálido, a menudo angulosas porque las venas de la hoja las limitan, y a veces con un aspecto translúcido o aceitoso. Por la cara inferior, justo debajo de esas manchas, crece una pelusa gris o violácea, más visible a primera hora de la mañana. Después las manchas se oscurecen y la hoja cae.
Para no confundirlo con el oídio: el oídio está encima de la hoja y se retira con el dedo; el mildiu mancha la hoja desde dentro, la pelusa está por debajo y la mancha amarilla no se va.
Cómo eliminar el mildiu
Retira las hojas afectadas, deja de mojar el follaje, riega a primera hora y en la base de la planta, y abre espacio entre plantas para que el aire circule. Como tratamiento preventivo en crecimiento se usan compuestos de cobre (caldo bordelés, oxicloruro u otras formas), eficaces contra oomicetos pero con residuos que se acumulan: no deben aplicarse en floración. Los biológicos a base de Bacillus son una alternativa compatible con más fases.
Fusarium y otros hongos de raíz
Fusarium es un hongo del suelo que puede sobrevivir allí varios años en forma de esporas de resistencia. En cannabis produce dos cuadros distintos:
- Marchitez vascular (Fusarium oxysporum): entra por la raíz, coloniza los vasos que transportan el agua y los obstruye. La planta se marchita aunque el sustrato esté húmedo, a veces solo por un lado, y las hojas bajas amarillean. Si cortas el tallo cerca de la base, el interior muestra vetas marrones o rojizas a lo largo, o un anillo oscuro si el corte es transversal.
- Podredumbre de raíz y cuello (Fusarium solani y otras especies): la base del tallo se oscurece y se ablanda, y las raíces pasan de blancas a marrones.
Lo favorecen la zona de raíces cálida (entre 25 y 30 °C), el exceso de nitrógeno amoniacal, los sustratos ácidos, el riego excesivo y cualquier daño en la raíz. Las larvas de mosca del sustrato merecen atención: dañan las raíces y pueden transportar esporas.
Qué hacer si aparece fusarium
Cuando la infección vascular está en marcha, no hay tratamiento que la revierta. Lo correcto es retirar la planta entera con su cepellón, embolsarla, desechar el sustrato y desinfectar maceta, bandejas, herramientas y sistema de riego. En exterior, evita plantar cannabis en el mismo punto la temporada siguiente.
La prevención es lo único que funciona de verdad: sustrato nuevo o pasteurizado, buen drenaje, riegos que dejen respirar a la raíz y hongos beneficiosos como Trichoderma (por ejemplo, Trichoderma harzianum), que colonizan la zona de la raíz y compiten con los patógenos. Se aplican al trasplantar y no se combinan con fungicidas de amplio espectro, que los eliminarían.
Un caso aparte es el Pythium, otro oomiceto responsable del damping off (la caída de plántulas recién germinadas) y de la podredumbre de raíz en hidroponía. Lo favorecen el exceso de riego y las soluciones nutritivas por encima de 22 a 24 °C con poco oxígeno disuelto.
Alternaria
Menos conocida que los anteriores, la alternaria provoca manchas marrones con anillos concéntricos en las hojas y puede llegar a los cogollos en ambientes cálidos y húmedos. Suele aprovechar plantas ya debilitadas y se confunde con carencias nutricionales. La tratamos en profundidad en nuestro artículo sobre alternaria en el cultivo de cannabis.
Cómo eliminar los hongos: tratamientos y cuándo aplicarlos
Para eliminar hongos de una planta de marihuana hay que actuar en tres frentes a la vez: retirar el material afectado, corregir el clima que ha permitido la infección y aplicar el tratamiento adecuado al hongo y a la fase del cultivo.
Casi todos los tratamientos funcionan mejor antes de la infección que después, y el criterio para elegirlos no es solo legal, sino técnico. Los productos de contacto se quedan en la superficie de la hoja y se pueden dejar de usar antes de que se forme la flor. Los sistémicos entran en la planta, circulan por ella y acaban en el cogollo que vas a consumir. En todos los casos, sigue la dosis y los plazos de la etiqueta.
Como en cannabis rara vez hay plazos de seguridad registrados, la regla práctica es no aplicar nada cuando ya hay flor formada.
¿Cuándo hay flor formada? En variedades fotoperiódicas, cuando los pistilos dejan de ser puntos sueltos y empiezan a agruparse en racimos, algo que suele ocurrir hacia la segunda o tercera semana tras el cambio a floración, al final del estirón. En autoflorecientes, unas dos semanas después de ver los primeros pistilos. Es una referencia orientativa: las variedades de floración larga tardan más, así que, ante la duda, adelanta el último tratamiento.
Con esa base, los tipos de tratamiento disponibles se agrupan así:
- Biológicos: Bacillus subtilis, Bacillus amyloliquefaciens, Trichoderma y Ampelomyces quisqualis. Son preventivos, dejan poco o ningún residuo y necesitan aplicarse antes de que el hongo se establezca. Al ser organismos vivos, algunos pierden eficacia mezclados con cobre u otros fungicidas: consulta la compatibilidad en la etiqueta antes de combinarlos.
- Minerales: azufre (oídio), cobre (mildiu y prevención general) y bicarbonato potásico (oídio). Actúan por contacto y se reservan para la fase de crecimiento.
- Extractos vegetales: cola de caballo (Equisetum arvense), propóleo y algunos aceites esenciales. Pueden reforzar la prevención, pero su eficacia es limitada y variable. Son un complemento, no una solución.
- Fungicidas sistémicos de síntesis: triazoles y familias similares. Al ser sistémicos, dejan residuos en la flor, y algunos generan compuestos tóxicos al quemarse: el caso más citado es el miclobutanil, que al descomponerse por calor libera cianuro de hidrógeno. Varios han dejado de estar aprobados en la Unión Europea. Para el autocultivo no son recomendables en ninguna fase.
| Fase | Qué se puede hacer |
|---|---|
| Plántula y esqueje | Sustrato limpio, Trichoderma en la raíz, cuarentena de esquejes |
| Crecimiento | Biológicos, azufre, bicarbonato potásico, cobre, silicato, poda de aireación |
| Floración, con los pistilos aún sueltos | Biológicos sobre las hojas; control de clima y de plagas |
| Floración, con los pistilos agrupados en racimos | Solo clima, ventilación, retirada de material afectado y cosecha anticipada si hace falta |
En autoflorecientes, que empiezan a florecer a las pocas semanas de germinar, las dos primeras filas se comprimen en un periodo muy corto. La prevención tiene que arrancar desde las primeras semanas de vida, porque no habrá una fase de crecimiento larga en la que corregir.
Remedios caseros contra los hongos: qué funciona y qué no
- Leche diluida: tiene cierta eficacia documentada contra el oídio en otras plantas, pero solo tiene sentido en crecimiento. Sobre flores deja residuos y humedad.
- Agua oxigenada: mata esporas por contacto en superficie, pero no protege después de secarse ni alcanza el hongo dentro del tejido. Es más útil para desinfectar material que para tratar plantas.
- Aceite de neem: puede ayudar en crecimiento, pero nunca en flor, porque impregna la resina y altera olor y sabor. Tampoco se combina con azufre.
- Sublimadores de azufre en interior: son eficaces contra el oídio, pero trabajan con calor en un espacio cerrado, con riesgo de gases irritantes y de incendio. Solo en crecimiento, sin plantas en floración y siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Lavar los cogollos: quita el polvo superficial, pero no el hongo que está dentro del tejido, y añade humedad a un material que ya está en riesgo.
Moho en los cogollos: cómo detectarlo
En la planta, el moho de los cogollos es casi siempre botrytis u oídio, con los síntomas descritos más arriba. En cogollos secos, la botrytis aparece como un centro marrón o gris al partir el cogollo, y el oídio como una capa blanquecina y harinosa sobre la flor. Con una lupa, el moho se distingue de los tricomas: los tricomas son cabezas redondeadas y brillantes sobre un pie; el moho forma filamentos finos como una telaraña. Otras señales son un olor rancio, a sótano, y un polvo marrón o gris al manipular el cogollo. El olor a amoníaco en el bote de curado indica exceso de humedad: aún tiene corrección, pero es el paso previo al moho.
¿Se puede fumar marihuana con hongos?
No. Un cogollo con moho visible no se debe fumar, sea botrytis u oídio: está colonizado y cargado de esporas, y puede albergar además otros hongos, como Aspergillus o Penicillium, capaces de producir micotoxinas. Fumar cannabis contaminado se ha asociado a casos de aspergilosis pulmonar, sobre todo en personas con el sistema inmunitario debilitado, y el riesgo también es mayor con asma u otras enfermedades respiratorias. Lavarlo o limpiarlo no sirve, porque el hongo está dentro del tejido. Descarta el cogollo afectado y revisa con atención los que estaban cerca.
Cómo prevenir los hongos en el cultivo de cannabis
- Elige genética adaptada a tu clima. En zonas húmedas, busca variedades con buena resistencia al moho y flor menos compacta; en zonas secas tienes más margen. Ninguna variedad es inmune: la genética reduce el riesgo, pero no sustituye al control del clima.
- Deja espacio. Separa las plantas, retira las ramas bajas que no reciben luz y aclara el interior para que el aire atraviese la planta.
- Mueve el aire. En interior, ventiladores oscilantes dentro del espacio, extracción constante y, si puedes, filtro en la entrada de aire para frenar las esporas del exterior.
- Controla la humedad por fases. Como referencia en interior: del 80 al 90 % en esquejes, del 60 al 75 % en crecimiento, del 50 al 60 % al inicio de la floración, del 45 al 55 % a mitad y del 35 al 45 % en las últimas semanas. Vigila sobre todo el periodo de oscuridad, cuando la humedad se dispara.
- Riega bien. A primera hora, en la base de la planta y sin encharcar.
- Mantén la higiene. Entre cultivos, primero limpia a fondo para retirar restos y polvo, y después desinfecta superficies, herramientas, macetas, ventiladores y conductos con alcohol de 70 %, peróxido de hidrógeno o hipoclorito diluido, siempre por separado y con ventilación: nunca los mezcles entre sí ni con amoníaco, porque el hipoclorito libera gases tóxicos. Usa sustrato nuevo o tratado y pon en cuarentena cualquier esqueje que llegue de fuera.
- Controla las plagas. Ácaros, orugas y mosca del sustrato abren la puerta a los hongos. Repasamos cada una en la categoría de plagas y enfermedades.
- Inspecciona con rutina. Dos veces por semana en crecimiento y a diario en la recta final de floración, mirando la cara inferior de las hojas y el interior de los cogollos grandes.
Ninguna de estas medidas es complicada. Lo que marca la diferencia es la constancia, porque cuando el síntoma es visible, el hongo ya lleva días trabajando.