La alternaria en el cultivo de cannabis

La alternaria representa uno de los hongos fitopatógenos más destructivos que afectan a los cultivos agrícolas a nivel mundial, siendo responsable de pérdidas estimadas entre el 15% y el 20% de la producción global. En el contexto específico del cultivo de cannabis, este patógeno ha emergido como una amenaza significativa que requiere comprensión científica y estrategias de manejo apropiadas.

Taxonomía y distribución de la alternaria

El género Alternaria pertenece a la familia Pleosporaceae, un grupo taxonómico que comprende más de 44 especies diferentes distribuidas prácticamente en todo el mundo. La especie Alternaria alternata representa la cepa más frecuentemente identificada en cultivos de cannabis, habiéndose documentado su presencia en cultivos comerciales de Canadá, Israel, China y diversas regiones europeas.

Investigaciones recientes han identificado especies adicionales del género afectando al cannabis. Un estudio realizado en el norte de China identificó no solamente A. alternata, sino también A. helianthiinficiens y una nueva especie denominada Alternaria cannabina, perteneciente a la sección Infectoriae. Estos hallazgos subrayan la diversidad del patógeno y la complejidad de su manejo en diferentes contextos geográficos.

Ciclo biológico de la alternaria y condiciones para la infección

El hongo Alternaria desempeña un rol ecológico fundamental en la descomposición de materia orgánica en diversos ecosistemas. Sin embargo, cuando encuentra condiciones favorables en tejido vegetal vivo, puede comportarse como un patógeno agresivo. Su ciclo de reproducción se basa en la producción de esporas asexuales denominadas conidios, estructuras multicelulares de color marrón que se dispersan eficientemente a través del aire y el agua.

Las condiciones ambientales constituyen el factor determinante para el establecimiento y desarrollo de la enfermedad. Los estudios de patogenicidad han demostrado que el crecimiento óptimo de las colonias fúngicas se produce en un rango de temperatura entre 25°C y 30°C. Paradójicamente, aunque el hongo requiere humedad elevada para su germinación y reproducción, se ha observado que prospera con mayor virulencia en situaciones donde se alternan periodos de humedad y sequía, situación común en cultivos de exterior durante las estaciones de transición.

El patógeno puede sobrevivir durante períodos prolongados en restos vegetales en descomposición y en el sustrato de cultivo, lo que convierte los materiales reciclados en potenciales fuentes de inoculación primaria para nuevas infecciones.

¿Cómo saber si tu planta de marihuana está infectada con alternaria?

La manifestación inicial de la infección por Alternaria consiste en la aparición de manchas foliares que evolucionan desde tonalidades amarillentas hasta adquirir coloraciones marrón oscuro o negro. Una característica diagnóstica distintiva es el desarrollo de patrones concéntricos en las lesiones, reminiscentes de una diana, con frecuencia rodeados por halos cloróticos de color amarillo. Estas manchas pueden alcanzar diámetros de hasta 2,5 centímetros y típicamente están delimitadas por las nervaduras principales del tejido foliar.

Hoja infectada con alternaria.
Hoja infectada con alternaria. Foto por msnls

En fases avanzadas de la infección, se observa la presencia de pequeñas estructuras negras sobre las lesiones, correspondientes a los conidióforos productores de esporas. La infección no se limita al tejido foliar; en plántulas jóvenes, el patógeno puede atacar los tallos a nivel del sustrato, provocando estrechamientos y manchas de coloración marrón grisáceo que frecuentemente resultan letales para la planta.

Un aspecto particularmente relevante desde la perspectiva de la producción de cannabis medicinal es la capacidad de A. alternata para infectar las inflorescencias. Investigaciones realizadas en Israel han identificado al hongo como un patógeno importante de las flores, con la capacidad adicional de producir micotoxinas como alternariol y alternariol monometil éter, compuestos que presentan efectos potencialmente deletéreos para la salud humana. Este hallazgo subraya la importancia crítica del control de calidad en productos destinados al consumo medicinal o recreativo.

efectos sobre el cannabis de la infección de distintos hongos
Desarrollo de síntomas en hojas, tallos, esquejes enraizados e inflorescencias de cannabis tras la infección por cuatro patógenos. En todos los paneles de izquierda a derecha, los patógenos incluidos son: Lasiodiplodia theobromae, Neofusicoccum parvum, Alternaria alternata y Stemphylium vesicarium. Imagen de tandfonline

Factores predisponentes y vulnerabilidad del cultivo de cannabis

La susceptibilidad de las plantas de cannabis a la infección por Alternaria aumenta significativamente bajo ciertas condiciones de estrés fisiológico. Las plantas que presentan deficiencias nutricionales, particularmente de potasio y nitrógeno, muestran una resistencia disminuida frente al patógeno. De manera similar, cultivos establecidos en sustratos pobres o con drenaje inadecuado que mantienen humedad excesiva prolongada constituyen escenarios de alto riesgo.

La presencia previa de infecciones por nematodos o el daño causado por insectos succionadores como pulgones puede comprometer el sistema inmunitario de las plantas, facilitando el establecimiento del hongo. Interesantemente, existe evidencia que sugiere que los insectos pueden actuar como vectores de transmisión del patógeno entre plantas, al trasladar esporas mientras se alimentan de la savia en diferentes individuos del cultivo.

Estudios comparativos entre genotipos de cannabis han revelado diferencias significativas en la susceptibilidad a la infección en función de la variedad, sugiriendo que existe variabilidad genética en la resistencia al patógeno. Este hallazgo abre perspectivas interesantes para programas de mejoramiento genético orientados a desarrollar variedades con mayor resistencia natural.

Estrategias de prevención de infección por alternaria

Medidas culturales y manejo del ambiente de cultivo

La prevención constituye la estrategia más eficaz frente a Alternaria, dado que una vez establecida la infección, las opciones de tratamiento son limitadas. La implementación rigurosa de prácticas de higiene en el área de cultivo resulta fundamental. Esto incluye la eliminación sistemática de material vegetal senescente o en descomposición, la remoción de hojas infectadas, y la limpieza exhaustiva de equipamiento y superficies entre ciclos de cultivo.

El manejo del microclima de cultivo adquiere particular relevancia en sistemas de producción en invernadero o interior. Debe asegurarse una ventilación adecuada que prevenga la formación de bolsas de aire húmedo y estancado. La densidad de plantación requiere planificación cuidadosa para garantizar suficiente circulación de aire entre plantas individuales. El régimen de riego debe ajustarse para evitar que el follaje permanezca húmedo durante períodos prolongados, siendo preferible realizar los riegos en las primeras horas de la mañana para permitir que las plantas se sequen durante el día.

La gestión del sustrato merece atención especial. La reutilización de tierra de cultivos previos representa un riesgo significativo de inoculación, por lo que se recomienda el uso de sustrato fresco o, en su defecto, la implementación de métodos de esterilización apropiados. El material de propagación debe proceder de fuentes confiables, dado que las semillas pueden portar el patógeno incluso después de procesos de desinfección superficial.

Control biológico de la alternara y productos de origen natural

La aproximación al control mediante agentes biológicos presenta ventajas desde perspectivas de sostenibilidad ambiental y seguridad del producto final. La inoculación del sustrato con hongos beneficiosos del género Trichoderma y micorrizas arbusculares ha mostrado efectos protectores mediante mecanismos de competencia por nutrientes y espacio, así como por la inducción de resistencia sistémica en las plantas.

Entre los extractos vegetales con propiedades fungicidas, la cola de caballo (Equisetum arvense) ha demostrado eficacia basada en su contenido de equisetonina, una saponina con propiedades tóxicas para hongos, y ácido silícico, que contribuye al fortalecimiento de la estructura celular vegetal. El extracto de propóleo, rico en compuestos fenólicos y flavonoides, exhibe propiedades tanto fungicidas como bactericidas, además de aportar vitaminas del complejo B, C y E que favorecen los procesos bioquímicos de las plantas.

El aceite de neem, derivado de Azadirachta indica, constituye otra alternativa de control de origen natural con propiedades fungicidas documentadas. Investigaciones recientes han explorado incluso el potencial fungicida de extractos de inflorescencias de cáñamo industrial, observándose efectos inhibitorios sobre A. alternata dependientes de la concentración de metabolitos secundarios como polifenoles y flavonoides.

Control químico y consideraciones regulatorias

Cuando las medidas preventivas y los tratamientos de origen natural resultan insuficientes, puede ser necesario recurrir a fungicidas sintéticos de amplio espectro. Los ingredientes activos comúnmente empleados incluyen trifloxistrobin, clorotalonil y triflumizol. Sin embargo, su aplicación en cannabis destinado al consumo humano requiere consideración cuidadosa de aspectos regulatorios y de seguridad.

Es crítico evitar aplicaciones durante la fase de floración, dado que las estructuras florales absorben directamente los ingredientes activos, lo que puede comprometer la seguridad del producto final. La alternancia de productos con diferentes modos de acción ayuda a prevenir el desarrollo de resistencia en las poblaciones del patógeno. En todos los casos, debe seguirse estrictamente las indicaciones del fabricante respecto a dosis, dilución y períodos de carencia.

Consideraciones para la salud

Más allá de su impacto en el cultivo, Alternaria presenta implicaciones directas para la salud humana. La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 10% y el 15% de la población mundial exhibe algún grado de sensibilidad alérgica a las esporas de este género fúngico, manifestándose típicamente como rinitis alérgica, asma bronquial o dermatitis. En contextos de cultivo, la exposición ocupacional a concentraciones elevadas de esporas puede representar un riesgo para trabajadores, particularmente durante operaciones de cosecha y procesamiento.

Adicionalmente, la capacidad de ciertas especies de Alternaria para producir micotoxinas plantea preocupaciones específicas en el contexto del cannabis medicinal. Estudios han documentado casos de pacientes inmunocomprometidos que desarrollaron aspergilosis pulmonar invasiva tras inhalar cannabis contaminado con esporas fúngicas, subrayando la necesidad crítica de protocolos rigurosos de control de calidad microbiano en productos destinados a poblaciones vulnerables.

Referencias y fuentes:

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